Las horas se hacen breves de madrugada.
Mi espíritu viaja la distancia que nos separa, para acariciar tu rostro.
¿Será una jugada el destino? Dos almas, gemelas, un gran amor y una distancia que se hace eterna.
¿Será una broma de la conciencia? tanto te deseo, tanto te pienso, que ansío llege la noche; para que al sumir me en un sueño profundo, puede estar a tu lado nuevamente.
Pero cruel es el destino, pues prohibido está que te despierte. Solo puedo verte dormir.
y tú, tú estás allí, dormido como un ángel en medio del desorden y del caos. Mis manos recorren tu rostro en una suave caricia, tu cabello despeinado se enreda en mis dedos y un susurro sale de mis labios: te amo.
Futuro tan distante, recuerdos tan lejanos.
Despierto, en el sabor amargo de tenerte lejos otra vez.
Las cenizas caen, como caen mis esperanzas.
Me ahogo en el humo y cierro los ojos para ver tu rostro.
Un grito ahogado en el infinito pronuncia tu nombre.
La nicotina es mi único calmante, y tus besos; mi amor, tus besos, mi salvación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario