La imaginación es lo único que permite liberarnos de las cadenas del presente y viajar a un universo, a un mundo, donde los sueños se hacen realidad. Viajar a un mundo donde nada ni nadie nos puede detener. Nuestra imaginación es nuestra libertad, somos nosotros en esencia.
Cada mañana al despertar la primera frase que se me cruza por la cabeza “Un día más”, pero ésta expresión va más allá de lo que muchos creen saber qué quiero decir. Mi expresión va referida a que cada día me despierto y miro el reloj, siempre marca la misma hora cada mañana, cada una de ellas acarrea con ella la misma rutina: levantarme, cambiarme, recoger mis cosas y tomar el colectivo hacia la ciudad. Cada día que pasa es como si fuera el mismo que pasó y el anterior y el anterior y así susecivamente.
No sé si a ustedes les habrá pasado de mirar a su alrededor y ver las mismas caras con las mismas expresiones, en las calles las mismas personas que día a día se dirigen a los mismos lugares, es como si a una película la repitiéramos una y otra y otra vez.
Entonces es cuando me surge la gran duda: ¿Nadie se aburre de vivir cada día igual al anterior? Es una pregunta a la que no consigo darle respuesta pues es tan abstracta y tan poco abstracta a la vez. De allí me surge otra pregunta: ¿No debería, acaso, ser cada día único?
Cunado me siento a pensar creo que vivimos en una sociedad que: o bien ya no tiene planes a futuro o bien siempre tiene los mismos planes, por ejemplo un empresario eriqueserse cada día más. Al pensar en esto recuerdo una frase de Jhon Lennon: “La vida es algo que está pasando mientras uno está haciendo planes”, creo que éste hombre fue un grande en su historia, obviamente, que como todo ser humano cometió sus errores pero siempre (o por los menos hasta donde llega mi conocimiento) miró a la sociedad de la forma en que creo verla yo. En ésta frase Lennon no dice que la vida pasa, pasa y mientras está pasando nosotros nos la perdemos porque estamos ocupados haciendo planes. Otra cosa que podría agregar de éste hombre es su canción Imagine. “Tú me dices soñador, pero no soy el único y espero que algún día te unas a nosotros y el mundo al fin será uno” lean bien ésta frase, es impactante. Por lo menos cuando la escuché me impactó y a la vez me dio esperanzas. Esperanzas porque me di cuenta que no estoy sola en ésta “crítica” (si se la quiere llamar así) a la sociedad. Seguramente, y espero que así sea, en otros lugares del mundo habrá personas que piensen de igual manera.
Creo que lo único que cambia en el día es una cosa: el aumento del individualismo. Las personas parecen más aisladas, más cerradas en sí mismas. Ahora yo me pregunto ¿Hasta cuándo podrá seguir viviendo sola esa persona? Creo que es el gran problema de la sociedad actual, la pérdida del diálogo con el otro, la pérdida de la palabra.
Creo que me he extendido mas de la cuenta y créanme que podría seguir por una o dos hojas más pero no quiero aburrirlos más. Y si les parece absurdo toda ésta sumatoria de palabras tengan en cuenta dos cosas: una es que es un desahogo, otra es un intento mínimo, ilusorio y poco desesperado de cambiar la realidad monótona que vivimos cada día.
Te amo, Porque tú eres mis ojos cuando no veo. Porque tú eres mi voz cuando no puedo hablar.
Te amo, Porque contigo me siento en las nubes. Porque contigo toda tristeza desaparece.
Te amo, Porque solo tú me entiendes. Porque nada ni nadie me da más calor que el tuyo.
Te amo, Porque confías en mi. Porque sé que nunca me traicionarías.
Te amo, Porque contigo me siento segura. Porque cuando caigo tú me extiendes una mano. Porque cuando tropiezo tú me sostienes.
Te amo, Lo siente mi alma. Y tus besos y tus risas son únicas.
Te amo, Y espero que tú sientas lo mismo. Porque sé que sin tu amor mi alma moriría.
Te amo, Contra viento y marea. Te amo y mucho.
Te amo y siempre te amaré. Y sobre todo, porque cuando estoy a tu lado Siento que todas las puertas se pueden abrir. Y cuando te miro a los ojos, me sumerjo En un universo sin fin.
Comparto con ustedes otro hermoso cuento de Jorge Bucay, en éstos momentos éste cuento me hizo dar cuenta de muchas cosas... "Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorte la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad.Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.
Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.
Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso.Temo... dudo.
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto... Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.
Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino.Me detengo. Imposible saltarlo
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos... Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo... y resisto.
Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado... descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños...
Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca... No dejaré que el muro impida mi paso.
Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.
Me recuerda a mí mismo... cuando era niño.
Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?
El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?
Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos los trajiste tú."
Este poema va dedicado a unos seres muy especiales en mi vida y que por decisión del mismo destino se han ido de "paseo" por un tiempo...
Una imagen en la noche, Tu rostro en mis sueños…
Vienes y me saludas, Quiero abrazarte, No puedo.
Solo en sueños puedo tenerte, Quisiera dormir eternamente Para conservar tu calor y tú perfume…
La muerte, despiadada, Te arrancó de mi vida…
Tanto me faltaba de aprender, Anhelo sin sentido, Que todo sea un sueño, Más tú te has ido, y yo, Acá me encuentro…
Aferro mi alma y mi corazón a tu perfume, Tu sonrisa, tus miradas, tus miedos, tus chistes….
La hora de la despedida llega, La lucha llega a su fin, Tú en mis brazos, Dos lágrimas se unen en el aire, La luz se apaga de a poco…
La despedida llega, Y envuelta en un sueño eterno y profundo, Abrigada en mis brazos, Te despido por siempre…
Llegará el día en que viaje a tu lado… Hasta aquel lejano día, Tú te convertirás en mi ángel, Que en sueños me visitas, Y que eternamente extrañare y amaré.
"Hoy todas las guitarras están de luto La mía, que tendría que haberse puesto a repasar zambas sólo puede pensar en la tuya, tal vez porque el barro tal vez porque este balcón donde te vi casi por última vez mira una nube de la forma y el color de esas eléctricas con las que soñábamos de chicos Este balcón que se quedó esperando una charla unas palabras o un abrazo más que yá no llegará Luto también en las palabras habituadas como estaban a que les pusieras cascabeles guirnaldas asonantes o ruedas de tren apocalíptico caleidoscópicos ojos de fertil papel de tu prolífica pluma que suma y resta sílabas del metro patrón de las esferas apenas solas a solas penas Adiós que sea A-Dios a sus brazos a ese rincón de magia que seguramente Él guardará para los que se animan a jugar con los bloques con los que ha construido el mundo haciendo pequeños nuevos mundos de cuatro minutos donde el corazón se muestra y baila desafiando al vacio Adiós Mientras me duele el pecho te imagino en viaje por inmensidades más vastas que las del Capitán pero a diferencia de él sé que tendrás todos los tangos silbados al oído y nunca faltará un mate ni perfume a malvones En todos nosotros se queda un pedacito tuyo serás inspiración multiplicada por millares a lo largo de los años y lo ancho de las geografías Cambiaste nuestras vidas abriendole camino a la imaginación cantándole salvaje o dulcemente a los misterios que nos habitan al misterio que somos Adiós No me resigno a tener que decirlo Adiós mensajero del infinito" Pedro Aznar
Te amo, te amo de una manera inexplicable, de una forma inconfesable, de un modo contradictorio.
Te amo con mis estados de ánimo que son muchos, y cambian de humor continuamente. por lo que ya sabes, el tiempo, la vida, la muerte.
Te amo... con el mundo que no entiendo, con la gente que no comprende, con la ambivalencia de mi alma, con la incoherencia de mis actos, con la fatalidad del destino, con la conspiración del deseo, con la ambigüedad de los hechos.
Aún cuando te digo que no te amo, te amo, hasta cuando te engaño, no te engaño, en el fondo, llevo a cabo un plan, para amarte mejor.
Te amo... sin reflexionar, inconscientemente, irresponsablemente, espontáneamente, involuntariamente, por instinto, por impulso, irracionalmente.
En efecto no tengo argumentos lógicos, ni siquiera improvisados para fundamentar este amor que siento por ti, que surgió misteriosamente de la nada, que no ha resuelto mágicamente nada, y que milagrosamente, de a poco, con poco y nada ha mejorado lo peor de mí.
Te amo, te amo con un cuerpo que no piensa, con un corazón que no razona, con una cabeza que no coordina.
Te amo incomprensiblemente, sin preguntarme por qué te amo, sin importarme por qué te amo, sin cuestionarme por qué te amo.
Te amo sencillamente porque te amo, yo mismo no sé por qué te amo.
En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta... En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas...
Había una vez... Un estanque maravilloso. Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente... Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque. La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.
Si sintieras el dolor que siento, si entendieras lo que trato de explicar, si tan solo pudieras ver mis lágrimas; descubrirías, amor, que mis labios no mienten, que al mirarte, mis ojos confiesan la verdad.
Tu mirada envuelta en una sombra gris, miran mi rostro... pero ese no eres tú mi amor. Te alejas, sin darte cuenta quizás, y un puñal se entierra en mi corazón.
Quiero gritar que te amo, quiero gritar para que me oigas, quiero gritar para sacar este dolor. Pero tú estás ahí, con la mirada distante, con la mirada vacía, inmóvil como un objeto sin vida.
Mis brazos intentan sostenerte, pero tú, sin darte cuenta quizás, haces fuerza para soltarte. Ya no puedo, te me escapas, mi alma y corazón se hunden en tristeza. La alegría de vivir se fue contigo.