martes, 18 de mayo de 2010

AMOR SECRETO

A la deriva como un barco sin rumbo; hacia un horizonte que nunca alcanzo; como una estrella difícil e imposible de tocar…. Allí te encuentras tú, y yo aquí, tratando de llegar a ti, estirando mi brazo para alcanzar la estrella; remando para llegar a ese horizonte don estás tú.

A veces la ilusión me juega una mala pasada, mi corazón cree tenerte tan cerca… y al abrir mis ojos te encuentro tan lejos.

Miro a través de tus ojos verdes, me hundo en ti y descubro con dolor (como el dolor que causa el veneno de las espinas de las rozas) que tu corazón no me pertenece.

Tus caricias, como el filo de una navaja, pero tan suaves como la seda o el pétalo de una rosa; quema mi piel y se convierten en una adicción difícil de abandonar.

Y tú estás allí, sentado, mirándome con ojos silenciosos llenos de misterio; y yo estoy aquí, frente a ti. Sosteniéndote la mano pero cayendo en un abismo que tú no percibes.

Tan cobarde es mi corazón que no se anima a gritarte cuanto te ama; tan vulnerable es mi alma que una caricia, una mirada la enamora más y tan masoquista soy, que no puedo soltarte, que no puedo alejarme de tu lado.

Tal vez suene a egoísmo, tal vez se mezcle con estupidez… mi corazón calla lo que siente, sólo tenerte al lado y mirarte es demasiado para hacer brillar el sol.

Vive dentro de mi la esperanza de que algún día tu corazón sane las heridas y puedas ver el amor que mi corazón grita en silencio.

Y yo sigo aquí, a la deriva, cuidándote, contemplándote, sufriendo por no tenerte y no poderte decir lo que siento; amándote con locura en secreto.

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