Este trabajo està realizado junto a Monti, Maximiliano y Actis Florencia en la cátedra de Liderazgo. Nos basamos sobre el libro La Paradoja.
“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.
Eduardo Galeano
Es posible encontrar nuevos modelos de liderazgo y organización menos autoritarios y más abiertos a la participación individual. Esas nuevas estructuras no sólo funcionan en el ámbito formal de empresas u organizaciones sociales, sino también en los demás grupos en los que las personas se desarrollan, como la familia, amigos, club deportivo, iglesia, etc. Animarse a cambiar a paradigmas menos rígidos, donde los individuos tengan la confianza y la libertad suficiente para progresar como personas superando sus errores, puede ser el modo para “crear un entorno sano donde pueda haber un crecimiento sano” .
Formas de organización más tolerantes surgen de la voluntad de servicio de un líder. De manera, que el liderazgo no se basa como única alternativa en el poder, sino que entendiéndola como autoridad ésta se origina en la voluntad, es decir, “que nuestras acciones sean consecuentes con nuestras intenciones (…) para elegir nuestro comportamiento” . Esa libertad nos da la posibilidad de elegir por el amor, no en el sentido tradicional de sentimiento, sino como ágape o comportamiento hacia el otro. Eso implica entregarse a satisfacer las necesidades y no los caprichos de las personas bajo la autoridad del líder. A través del servicio, o sea el sacrificio hacia los otros se forja una autoridad basada en un legítimo apoyo de los demás, actuando de manera voluntaria con las decisiones del líder.
Sin embargo, opinamos que este modelo de liderazgo es difícil de aplicar en la realidad porque pone en crisis el poder tradicional del grupo de autoridades que actualmente rige al mundo. Un sistema basado en la acumulación de riqueza impone un modelo piramidal (Antiguo Paradigma) que pretende generar la mayor ganancia en el menor tiempo posible. Por eso el uso del poder es más rentable que el liderazgo basado en la autoridad. La cosificación de las personas bajo poder permite explotar su potencial en el corto plazo. “Nadie puede amasar una fortuna sin hacer harina a los demás”, diría Mafalda.
Debido a la concentración oligopólica de medios de comunicación en Córdoba, el Nuevo Paradigma se enfrenta a una improbable aplicación. Los principales Grupos monopólicos del país son dueños de la mayor parte del espectro de medios: Clarín tiene la mayor parte del diario La Voz del Interior, de la Agencia Diarios y Noticias (DyN), de Papel Prensa S.A., Radio Mitre (AM 790), Canal 12 y el diario Día a Día; y el Grupo Telefónica es dueño exclusivo de Canal 8 . En un esquema donde los monopolios concentran el poder de opinión pública basado en una estructura jerárquica de rentabilidad, el servicio no se dirige hacia el público como sacrificio, sino como un mero deseo de ganancia.
El papel que adquirió el periodismo de la mano de las nuevas tecnologías en la vida democrática lo hace en parte responsable de preservar la libertad y la oportunidad de expresión. El liderazgo otorga al público la posibilidad de crear su propia opinión y no obligarlo a seguir una línea de pensamiento, propio del Paradigma Antiguo.
Aunque pensamos que el modelo del Nuevo Paradigma es utópico e improbable en el mundo contemporáneo, también creemos que las nuevas ideas motivan a generar nuevos patrones. No poder alcanzar los objetivos de esa estructura radical no es un fracaso, sino que expresa en sí mismo un modelo, una guía que podamos elegir para cambiar en pos de practicar nuevos valores.
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